MIRANDO
LA HISTORIA
La
historia es parte de nuestra identidad.
Conocer la historia ayuda a adquirir una
fuerte identidad. La historia es también
una fuente de sabiduría; nos hace
descubrir nuestras fortalezas y debilidades.
Conocerlas nos permite crecer, construir.
El
Dios en quien creemos es un Dios que se ha
revelado en la historia. La historia es el
lugar de la revelación de Dios, su
lenguaje, el espacio en el que se realiza
la salvación. Creemos en un Dios que
se da a conocer en las entrañas de
la historia, y cuya máxima expresión
es la persona de Jesucristo, el Dios hecho
hombre, nacido en nuestra historia. Él
es el centro de nuestra historia. La historia,
es, pues, el lugar de nuestro encuentro con
el Señor de la Historia.
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